¿Son los 40 primaveras la vida de oro para comenzar un negocio?

Escrito por Jesus Dugarte en
La experiencia, más tiempo para dedicarles a los hijos y la seguridad en sí mismos se presentan como factores positivos.

ElObservador.com.uy. Generalmente cuando se piensa en un emprendedor, incluso si se rebusca en Google esa palabra, lo primero que aparece es la imagen de un zagal de entre 25 y 35 primaveras, probablemente universitario, y tal vez vinculado al sector de tecnologías. Es el prototipo de emprendedor heredado de Sillicon Valley.

Sin requisa, emprender no es característica monopolio de los veinteañeros. Un estudio sobre la actividad emprendedora de América Latina y el Caribe del Completo Entrepeneurship Maestro (GEM), con datos de 2015 y 2016, indica que en Uruguay la mayoría de los emprendedores comienzan entre los 35 y 44 primaveras (19,2%). El montón etario que le sigue es entre 25 y 34 primaveras (18,4%), y luego quienes se encuentran entre los 45 y 54 primaveras (13,1%).

Sobre las motivaciones para emprender según la vida, el crónica indica que las personas entre 35 y 44 primaveras, se encuentran en la fracción de su carrera o podrían acaecer perdido su empleo y estar buscando una fuente alternativa de ingresos. “Desde una perspectiva más positiva, estas personas han tenido tiempo para desarrollar sus habilidades y conocimientos a través de la educación, así como a través de la experiencia sindical, construyendo así confianza en sus propias capacidades”, se explica en el GEM.

13% de quienes emprenden en Uruguay comienzan sus negocios entre los 45 y los 54 primaveras.

Un negociador crítico que se señala es que pueden acaecer acumulado otros capital, como redes, ahorros personales y camino a otros capital financieros, animándolos “a seguir el sueño de poseer sus propias empresas”.

Aunque las mujeres son quienes emprenden menos en Uruguay (9,1% en comparación con el 20,1% en los hombres), son las que mayoritariamente comienzan con la actividad emprendedora en el entorno de los 40 primaveras.

Esto es lo que se percibe en los talleres brindados por el software Más Emprendedoras de la Estructura de Mujeres Empresarias del Uruguay (OMEU). “El target de la emprendedora ha ido en aumento de vida”, dijo la directora ejecutiva de OMEU, Andrea Bellolio.

Una segunda etapa

Según Bellolio, en las mentorías grupales e individuales hay más mujeres que ya tienen una profesión, trabajaron varios primaveras en alguna empresa, y posteriormente de los 40 primaveras “por opción, sienten que hay una segunda etapa en la vida en la que quieren hacer poco que quizá les llega más de adentro”, puntualizó.

Por otra parte, se refirió a que posteriormente de los 40, el plan se desarrolla más por opción que por exigencia. “Va con la calidad de vida, con las proyecciones que empiezan en el segundo tiempo de la vida. Ahí empieza a acaecer otro tipo de prioridades que llevan a emprender a hacer eso que les quedó irresoluto. Están más maduras, fortalecidas, con una mejor red de contactos y se lanzan a hacerlo”, explicó la directora ejecutiva de OMEU.

“Recién cuando sienten que el negocio despegó, toman la audacia de no ser mas asalariadas”. Andrea Bellolio, directora ejecutiva de OMEU.

Por otra parte, la emprendedora y directora de la agencia de marketing y comunicación Kalibre, Alejandra Breton, ha analizado la temática de emprender a los 40 primaveras, por haberlo vivido en carne propia al emprender a emprender unos primaveras antiguamente de esa vida.

Breton dijo a El Observador que muchas veces coincide emprender a emprender con tener hijos y acaecer represión algún tiempo la etapa profesional en relación de dependencia. “Ahí se dan cuenta de que a veces es un poco incompatible y se rebusca disfrutar la maternidad de una forma diferente y no estando 10 horas en una oficina”, comentó.

Dar el brinco

Es posible que tanto hombres como mujeres cuando tienen cerca de 40 primaveras y trabajan en una compañía, ya se encuentren en una posición de liderazgo, en un cargo gerencial, gracias a la experiencia acumulada. Entonces, dar el “brinco al hueco” tal vez no sea una audacia realizable de tomar.

“A veces la parte económica no es tan buena (emprendiendo) como si estuvieras en relación de dependencia. A veces tenés que remangarte y hacer cosas que antiguamente delegabas en un equipo. Salís del campo de acción de confort”, dijo Breton.

Por otra parte, una investigación realizada en 2016 por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) reveló que la vida promedio de un emprendedor exitoso que manguita una empresa en Estados Unidos es de 45 primaveras. Según informó Harvard Business Review, luego de estudiar startups de diversos rubros y emprendedores con perfiles diferentes, el estudio concluyó que la experiencia sindical juega un papel determinante.

En este sentido, los emprendedores con al menos tres primaveras de experiencia sindical tienen 85% más de probabilidades de éxito que los que no han tenido experiencia previa.

Los emprendedores

Nancy Cappelli – Tunanny
Nancy Cappelli (50) es socióloga y se formó asimismo en capital humanos. Luego de trabajar varios primaveras en consultoría, inserción sindical y capital humanos, se fue a estar un año al exógeno y al regresar se replanteó qué hacer: ¿agenciárselas trabajo o producir un tesina propio?

Con 40 primaveras recién cumplidos, nació Tunanny. “Quería aplicar los mismos conocimientos que aplicaba en la selección de cargos gerenciales para un perfil único que fuera el cuidado de niños”, explicó Nancy Cappelli. “Yo tenía otra habitante, distinta a la de los 20 primaveras. Algunas experiencias de vida, como mudarme al exógeno, me llevaron a irme encaminando donde estoy hoy parada”, añadió.

En 2013, a los cinco primaveras de acaecer comenzado con Tunanny, se dedicó de forma monopolio a su plan de selección de niñeras. Mientras tanto, trabajaba de forma paralela en una empresa. La diferencia entre emprender a los 40 y a los 20, según Cappelli, está en la energía. “No es la misma”, sostuvo. Otro de los puntos en contra son las oportunidades de ayuda a emprendedores de ese rango de vida: “Te encontrás con llamados en los cuales te dicen que buscan emprendimientos con personas de hasta 28 primaveras, por ejemplo”.

El apoyo emparentado es, según la emprendedora, cardinal para lanzarse a emprender pasados los 40 primaveras. “Tuve mucho apoyo de mi pareja y clan. Estimo que, en muchos casos, capaz que la dificultad longevo tiene que ver con el entorno. Para una clan debe ser muy removedor y no realizable de manejar que cierto diga que va a dejar el trabajo dependiente, la seguridad económica, para emprender poco que no sabés ni cómo te va a ir”, explicó.

Formarse a emprender asimismo fue un desafío. “Yo tenía características de emprendedora pero no me denominaba así. En la universidad en absoluto me hablaron de eso”, dijo.

Andrea Amoroso – Restaurante La Rosa de los Vientos

Trabajó con su padre en los medios de comunicación, y posteriormente de un tiempo como dependiente Andrea Amoroso (49) sentía que el espíritu emprendedor era “poco innato” en ella, y creyó que en algún momento debía desarrollarlo.

Hace tres primaveras, decidió retomar ese camino emprendedor que había comenzado en los medios de comunicación primaveras antes. En 2015 obtuvo la concesión del restaurante La Rosa de los Vientos del Yacht Club Uruguayo, que implica el manejo de todos los servicios gastronómicos del espacio.

Respecto a comenzar con un plan en torno a de los 40, para Amoroso hay menos tiempo “para el preparación y el error”. “Cuando tenés 20 tenés todas las posibilidades de memorizar mientras emprendés y podés equivocarte y recomenzar.

Tenés más tiempo para el preparación y error. Cuando tenés mas de 40, ese período se acorta. Por un tema biológico natural y, encima, en forma personal y social. Tenés una responsabilidad como clan, y todo eso pesa muchísimo, más aún a las mujeres, a las que nos afecta mucho tener que ocuparnos de nuestras familias”, explicó.

En su caso, su clan está involucrada en el plan. “Mi marido se encarga de la parte técnica, del audio y lo visual. Mi hija asimismo me acompaña en la publicidad en redes sociales, porque con 20 primaveras está estudiando y eso me sirve porque es muy zagal y tiene otra examen”, sostuvo Amoroso.

Uno de los desafíos para la emprendedora es aggiornarse respecto a la formación académica. “Cuando nosotros nos formamos había otro tipo de formación, y hoy las de 40 tenemos que retornar a estudiar para equilibrarnos con los jóvenes, porque ellos traen otro tipo de formación e información”, resumió.

Mariano Mazzolla – Bizarra y Jariola

El primer plan “formal” de Mariano Mazzolla (42) fue a los 37 primaveras. Ayer, había tenido algunos intentos pero que él mismo no considera como emprendimientos propiamente dichos.

“Dejé el trabajo, vendí mi coche, agarré la plata e hice el Underground Beer Club. Fue un aventura”, recuerda Mazzolla. Lo que lo llevó a desaparecer del mundo corporativo fue que no se sentía identificado con las títulos de las empresas en las que trabajaba: “No me pasó con una, sino con todas. Entonces entendí que el problema no eran las empresas, sino que era yo”. Ese no era su camino. “Muchas veces no compartía decisiones corporativas o tenía que llevar a cabo de una forma que no me representaba. Preferí hacer mi camino propio, con los títulos propios, y ponderando las cosas de forma distintas”, explicó.

Luego llegó la marca de cervezas artesanales Bizarra y los refrescos con sabores autóctonos Jariola, emprendimientos que lidera actualmente. “En mi forma de ver las cosas, la rentabilidad económica no es el fin de lo que hago. A mí me gusta el camino, disfrutar lo que hago todo los días, ser consistente con los títulos con los que yo vivo y suponer a que el resultado llega”, contó el emprendedor.

Emprender siendo parte de otra engendramiento, una civilización totalmente distinta a la de los jóvenes actualmente, es uno de los obstáculos que localiza Mazzolla.

“Yo vengo de una engendramiento en la que no es realizable la audacia de emprender. En mi época de arte, el éxito se medía en qué tan buena empresa trabajabas. Si correctamente yo considero que emprender es realizable, lo que es difícil en nuestra engendramiento es tomar la audacia de lo que es para uno, romper con el muestra de lo que significa ser exitoso”, sintetizó el fundador de Jariola.

Silvia Angelero – Critzia

Silvia Angelero (48) es la tercera engendramiento de una clan de modistas. Su abuela y su raíz lo fueron, y ella aprendió el oficio. Estudió corte y confección en la UTU pero siempre lo tomó como un hobbie, ya que trabaja como contadora en una empresa pública.

Cuando sus hijos comenzaron a crecer (tienen 11 y 14 primaveras) y no dependían tanto de ella, surgió la oportunidad de emprender un tesina posible a su trabajo. “Empecé a hacer trajes de baño. A mis amigas les gustaron, una me fue referenciando a la otra y así comenzó todo”, contó Angelero. Critzia , su marca de trajes de baño, surgió hace cuatro primaveras. “Estoy viendo los diferentes mecanismos para ir profesionalizándola y que sea un plan que se consolide en el mercado”, explicó.

Llegó a OMEU y, a través de las mentorías de Más Emprendedoras, entendió que lo que sentía no era muy diferente a lo que les pasaba a otras mujeres. “Yo pensaba que era ínclito para esto, que a los 40 ya no estaba para emprender. Me llamó la atención que éramos muchas mujeres de un entorno de vida parecido. Muchas profesionales pero que a su vez queríamos hacer otra cosa”, comentó sobre las mentorías grupales que forman parte del software.

Critzia se enfoca en un notorio de mujeres a partir de 30 o 35 primaveras, que “valoran la calidad”. “Nos compramos un traje de baño y no vamos a estar todos los primaveras comprando otro. A partir de ahí, que sean materiales de buena calidad, tratar de personalizarlos con técnicas aprendidas a nivel emparentado, con diferentes tipos de bordados y cortes”, narró la emprendedora.

Muchas veces se pregunta por qué no empezó a emprender antiguamente, y ella misma se argumenta: “No empecé antiguamente porque no tenía la sensatez necesaria, o porque no era el momento. Ahora lo hago porque quiero”.

Luana Cuadro – imágenes en 3D para uso médico

Aunque su plan “está en pañales”, tiene la idea firme de llevarlo a angla próximamente. Luana Cuadro es médica y trabaja en el campo de acción de imagenología de varias instituciones médicas, realizando tomografías y resonancias.

Por otra parte, le gusta la tecnología. “Me gustó la idea de hacer impresión 3D y unir lo que yo hago en la medicina con esa tecnología”, dijo. Por eso hizo un curso de impresión 3D en medicina en EEUU y trabaja para divulgar un plan que una estos dos aspectos en Uruguay.

“Con la imagen en 3D, el médico puede planificar la cirugía mejor y eso evita o minimiza las complicaciones, hace más cortas las intervenciones. Es una propuesta para beneficio del paciente y de la institución médica y tiene un futuro muy prometedor”, explicó Cuadro. Actualmente está en la búsqueda de concretar alianzas que le permitan aportar valía a este tesina y convertirlo en un plan con futuro.

Para dedicarle más tiempo al plan –que aún no tiene nombre–, Cuadro comenzó a trabajar un poco menos en las clínicas. “El trabajar en dependencia te limita mucho; estás muchas horas y no tenes tiempo de hacer otras cosas. Ahora estoy viendo de dejar algunos trabajos para dedicarme más a esto”, puntualizó.

Para Cuadro, es más difícil emprender a los 40. “Para los millennials, emprender es parte de su ADN. Para los que tenemos más de 40 es asaz más difícil, porque estas acostumbrado a tener tu trabajo fijo, tu sueldo”, consignó. En cuanto a las ventajas, la experiencia es la secreto. “Ya cometiste errores, ya caíste, tropezaste y te volviste a blandir”, explicó. Sin requisa, fracasar con un plan a los 40 asimismo tiene su costo: “Si me dedico 100% a esto y fracasa, me silencioso sin nulo. Las consecuencias son más definitivas”.

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