Qué es empleabilidad y cinco peculiaridades de las personas empleables

Escrito por Jesus Dugarte en
Un tema que medra en relevancia día a día en los medios, en determinada literatura y en la vida rutinaria de las personas, es el referido a saber de qué forma buscar empleo.

Entiéndase por esta expresión aquel conjunto de conocimientos y habilidades prácticas que una persona debe tener para efectuar una busca sistemática de trabajo.
Naturalmente, saber buscar empleo no equivale a encontrarlo inmediatamente o bien cuando se quiera. Significa particularmente que la persona es capaz de emplear los medios y vías más recomendables para anunciarse y ofrecerse como profesional en pos de ocupación.

Cuando se habla de “empleabilidad” se trata de una corriente actual de la administración de negocios o bien “management.” Sobre ella se dan conferencias, se escriben artículos y hasta hay empresas consultoras expertas en “outplacement” o bien recolocación de personal despedido o bien sin trabajo.

De verdad, la “empleabilidad” o bien el de qué forma hacerse “empleable” no son nuevos. Los estudios quizás más viejos sobre el tema nacieron allí por los años treinta a lo largo de la depresión económica y de manera estrecha vinculados a trabajos eminentemente dirigidos a comprender el desempleo como experiencia sicológica.

La bibliografía más reciente responde a los tiempos actuales, una temporada de intensa competencia global, cambio tecnológico y empresarial. El día de hoy la fidelidad entre empresa y trabajador es algo relativo.

Desde el lado de las organizaciones, factores como la desindustrialización y el apogeo de la pequeña empresa semejan haber trastocado el vínculo. En una era en la que las compañías mutan con gran sencillez, los inmensos contingentes de empleados dejaron de ser una incesante.

Desde el lado de los trabajadores, el día de hoy resultaría profesional y psicológicamente perjudicial estimar perennizarse en un mismo empleo por muchos años. Al ritmo en que se multiplica el conocimiento y evoluciona la tecnología, una prolongada estancia sin cambios en un puesto significaría desfase y caducidad.
Ciertos autores apuntan las próximas peculiaridades como propias de las personas con mayores posibilidades para lograr empleo:

Saben dotarse de una predisposición sicológica especialAprecian el desempleo o bien el tránsito de un puesto a otro como una ocasión de realización personal y profesional. Han aprendido a dominar sus estados anímicos y sus afecciones, incluyendo la depresión y la frustración.

Intentan autoconocerse en profundidad
Ven esta etapa de tránsito como un pretexto para el propio examen de logros, cualidades y faltas por superar.

Se esmeran por sostenerse actualizados
No desatienden la adquisición nuevamente conocimiento ni el cultivo de las nuevas tecnologías.

Sostienen el contacto con su ambiente
Continúan incesantes en intenta de su objetivo, un empleo, y aprovechan toda ocasión de cultivar nuevas relaciones sociales que amplíen su gama de ocasiones.

Dominan medios de expresión y herramientas de busca
Se preocupan por prosperar su presentación personal, su comunicación oral y gesticular. De forma continua examinan y remodelan su currículo, resumen o bien hoja de vida. Hacen un empleo minucioso del teléfono, los diarios, la Internet, los mails, etc.

Estos autores desean, en síntesis, inducir al lector desempleado o bien expectante de mudar de puesto a ser beligerante, ambicioso, seguro de sí, polivalente, profundo conocedor de sus fortalezas y debilidades, persistente y siempre y en toda circunstancia presto al cambio.

Mas alén de sugerentes intuiciones y consejos de autores de libros triunfantes, es conveniente arreglar en los descubrimientos de la investigación sicológica. La intensidad con la que una persona busca empleo ha mostrado ser una herramienta fiable para pronosticar su éxito en encontrarlo.

Múltiples estudios muestran que la relevancia que el sujeto le dé al hecho de tener un trabajo, como su mayor o bien menor confianza en que lo logrará, afectan el empeño que desplegará para encontrarlo. De este modo lo descubrieron Alvaro, Garrido y Torregrosa, (Sicología social aplicada, 1996): “…bajas esperanzas de localizar trabajo, una actitud negativa cara la busca de empleo y menores niveles de implicación en el trabajo estaban asociados a una menor intensidad en la busca de empleo (p. 139)”.

Por último, otras investigaciones concluyeron que cuanto más largo es el periodo sin empleo, reducen las esperanzas de localizarlo, aparecen actitudes negativas cara la busca y degenera la intensidad de esta última. Y todo ello inmerso en un decaimiento sicológico (Alvaro, Garrido y Torregrosa, 1996). En el próximo gráfico trato de representar este proceso.

Esto quiere decir que cuanto más tiempo continúe una persona sin trabajo, tenderá a desalentarse, lo que menguará sus esperanzas de lograrlo, producirá pensamientos y emociones negativas y, lo más evidente, afectará el comportamiento efectivo de busca, disminuyéndolo en verdad.

Lógicamente, hay que estimar que el desempleo no afecta a todo el mundo por igual. Acá intervienen lo que los sicólogos llamamos diferencias individuales. Esto es, el desempleo nos afectará de una forma algo especial conforme, por servirnos de un ejemplo, nuestra edad, nuestro estado civil, nuestro nivel asociado-económico, la etapa de nuestra carrera, nuestra personalidad, nuestro modo de vida, la manera de cuidar nuestra salud, etc. Es más, hasta podríamos añadir que ciertas personas aun desarrollarán síntomas físicos o bien sicosomáticos producto del agobio que les produce el desempleo.

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