Compromiso laboral y ‘felicidad’ del cooperador

Escrito por Jesus Dugarte en
En este planeta laboral multigeneracional, cada vez se hace más complejo realizar planes que fomenten el compromiso entre el cooperador y la compañía. Establecer una clara estrategia para este fin supone estimar que, para diferentes generaciones, existen diferentes motivadores que los conecten con los objetivos y metas de la organización. Conforme con una investigación efectuado este año por la firma GOIntegro, prácticamente 70% de las compañías encuestadas en América Latina manifestaron conciencia sobre la relevancia del tema, mas apenas 36% afirmó estar incorporando un plan específico para abordarlo.

Efectivamente, y en frente de estas cantidades, este es un tema que demanda la atención de la alta gerencia sobre el recurso más valioso de la organización: su gente, esa cuyo esmero, dedicación, excelencia y compromiso se traducen en una ventaja a nivel competitivo para lograr los objetivos de negocio. Producir compromiso laboral demanda de las organizaciones y su liderazgo un esmero planeado, incesante y permanente por ganar la psique y el corazón de las personas, y de cara a conseguir resultados inusuales, de mutuo beneficio y con visión de largo plazo.
Este esmero implica estudiar y entender el ambiente que impacta a los cooperadores, fomentar una conexión sensible con el propósito de la compañía y intentar un liderazgo empresarial que los comprometa con el flujo de trabajo de la organización.

Para ello, la mayor parte de las organizaciones hacen foco en medir la relación con su gente por medio de estudios de “clima”, tratando de descubrir el grado de “satisfacción” existente con la intención de cubrir las necesidades y preocupaciones básicas que se desprenden de la opinión de los empleados.

No obstante, no siempre y en toda circunstancia se ahonda en el conocimiento de su nivel de compromiso y también involucramiento con la organización por medio de su actuación y/o desempeño, y tampoco necesariamente se hace apuntando a descubrir el nivel de compromiso de las personas en papeles o bien funciones críticas.

El grado de compromiso laboral está íntimamente vinculado con la “felicidad” del cooperador, y si bien hay una tendencia a aceptar que este término está vinculado con ideales “románticos” de los que la compañía no es responsable, la verdad es que la dicha es “una sensación profunda de satisfacción con uno mismo y con nuestras circunstancias”, como la define el padre de la sicología positiva, Martin Seligman.

Las ventajas del “compromiso laboral” son múltiples: contribuye, de forma significativa, a impactar el negocio en diferentes campos, desde la calidad de servicio y la satisfacción del usuario, hasta el incremento en las ventas, la mejora del tiempo laboral, el aumento de la competitividad y la resiliencia corporativa, el fortalecimiento de la identidad y la cultura organizacional, y la consolidación de la reputación de la organización.

Una medición reciente, hecha por la firma Gallup, lanzó resultados relevantes en concepto de las ventajas cuantitativos, y probó que la generación de compromiso laboral contribuye significativamente a reducir hasta en 41% los fallos de calidad, en 48% los incidentes laborales, en 65% la rotación en empresas de baja rotación y en 25% en aquellas de alta rotación. Además de esto, consigue reducir el ausentismo en hasta 37%. Todo esto, con su respectivas implicaciones organizacionales y financieras.

El reto para producir el compromiso se encuentra en la responsabilidad del liderazgo empresarial por pesquisar y conocer la situación de su organización y, con esto, establecer estrategias de atención en áreas básicas como retribución, reconocimiento, formación y desarrollo.

De forma paralela, debe desarrollar y comunicar con sencillez el sentido de propósito que los conecte, a través de la modelación de sus valores en la cotidianeidad y el establecimiento de una clara estrategia de comunicación que amalgame todos estos sacrificios, para intentar ganar la razón y la emoción del pilar esencial de la actividad empresarial: la gente.

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