Acuerdos básicos que deben existir entre jefes y empleados

Escrito por Jesus Dugarte en

Tener buenas relaciones laborales es esencial de cara al desarrollo de las personas en un puesto, de esta forma se puede asegurar su desarrollo, producción y satisfacción con las labores que diariamente efectúa.

“Hacer pactos sirve para edificar una buena relación entre el líder y el equipo, el solo hecho de tener un espacio para charlar y que lo acordado repercuta con hechos es un avance, puesto que le da relevancia a todos y cada uno de los miembros del equipo y sus creencias cuentan. Existen pactos básicos como la plan de actuación que se da a todos y cada uno de los empleados al llegar a un puesto, cuáles son las funciones y el desempeño que se espera de él”, explicó María del Rosario Montejo, ‘coach’ de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito.

“El primer acuerdo es sobre el apoyo que tiene el empleado en su jefe hasta donde y exactamente en qué casos puede contar con él, el otro relacionado es sobre los resultados: qué se espera en su situación, con qué cosas debe cumplir obligatoriamente y cuáles son esos puntos extra sobre su producción. Hay otros pactos que deben ver con la responsabilidad y la libertad en los cargos”, añadió Montejo.

Es esencial tener confianza en el equipo de trabajo y sus líderes a fin de que las creencias y peticiones sean tenidas en cuenta. De esta manera no se producen agendas ocultas o bien pretensiones segregas.

“Hay que quitarse esas ideas de que al jefe no se le puede decir que no, que no se puede contar con él, que no se le puede solicitar algo pues creerá que soy inútil, que si me confundo no puedo decirlo pues mi imagen profesional de ser capaz está en juego o bien que si necesito y demando un derecho soy conflictivo, al dejar eso de lado las dos partes pueden tomar peligros que se vuelvan positivos y que den como resultados casos de éxitos en la compañía. De esta manera se produce la confianza y la buena comunicación que es esencial en cualquier relación”, aseveró la especialista.

Asimismo se deben administrar los disconformidades, de qué manera se actuará si se llegan presentar y quién va a tomar las resoluciones finales.

“Si la resolución no es la que se quiere o bien se espera, se debe comprender que no fue pues no se escucharon los razonamientos de parte y parte, sino asimismo hay cosas que se deben ceder”, apostilló Montejo.

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