5 consejos para progresar el liderazgo en las compañías

Escrito por Jesus Dugarte en
“En mi precedente trabajo, mi inmediato superior no tenía las cualidades de líder. Todo el tiempo nos reñía por no hacer caso a lo que ordenaba. Estimaba que por su cargo jerárquico podía hacernos sentir mal. Muy frecuentemente pasaba a los chillidos cuando se tenía alguna discrepancia de ideas y también imponía su punto de vista”, apunta Alejandro (nombre falso) al explicar por qué razón se fue de trabajo.

Luis Durán, especialista en Recursos Humanos, asevera que la mayor parte de los negocios, todavía sin ser demasiado siendo conscientes de ello, tienen entre sus áreas de trabajo líderes que afectan de manera negativa al cumplimiento de sus objetivos y no dan un trato conveniente a sus cooperadores.

“Ellos no son herramientas, son el mayor recurso de una compañía y, entonces, la meta del líder es progresar y fortalecer las habilidades de cada uno de ellos de sus trabajadores”, señala.

De una vez fusiona todas y cada una esas capacidades para trabajar en equipo y, de este modo, se alcanzan las metas de la organización, asevera.

El liderazgo no es cuestión de poder ni de conseguir que los empleados efectúen sus funciones por temor.

La especialista en Recursos Humanos, Patricia Cassab, aclara que un líder es una persona que tiene diferentes cualidades y destrezas. Explica que tiene la capacidad de influir en otras personas dando a conocer, de buena forma, qué dirección van a tomar para lograr las metas de la compañía y delegar funciones con un propósito determinado.
Los dos profesionales consultados señalan que la mayor parte de las compañías

cochabambinas tienen líderes autocráticos y dan a conocer los fallos más frecuentes de liderazgo que se desarrollan en las organizaciones. Por ende, estos especialistas plantean tener en cuenta las próximas recomendaciones:

1. Medir la producción con estadísticas

Los líderes autocráticos y burocráticos miden la producción de la compañía y/o sus resultados basándose en números y se olvidan del lado humano. “Deben estimar que si el equipo está motivado y tienen claras las instrucciones y las metas a lograr, la productividad va a aumentar mucho más”, aconseja Durán.

dos. Las funciones están al cargo del líder

Hay algunos jefes a los que les cuesta delegar las labores entre sus trabajadores y de súbito son los que más trabajan. “Puede ser pues les cuesta planear o bien pues no tienen confianza en su equipo de trabajo. Lo idóneo es repartir las funciones entre los trabajadores para conseguir los resultados deseados”, explica Cassab.

tres. Información reservada

“Mi actual jefe tiene asambleas con los altos mandos, no puedo participar, con lo que me entero de las labores que debo efectuar por otros compañeros que sí están presentes, mas no me informa nada, piensa que soy adivina”, cuenta Susana (nombre falso).

A este respecto, Cassab mienta que el líder debe aceptar frente a los superiores el éxito de su equipo de trabajo como asimismo los descalabros. “No es cuestión de lavarse las manos haciendo quedar mal al resto de los trabajadores. Un buen líder trabaja en equipo”, afirma.

cuatro. Formar nuevos líderes

Los líderes deben estiman que estar en un alto cargo asimismo implica formar, orientar a los trabajadores y dejar de lado los miedos de que “pueden hurtarles el puesto”. Los jefes deberán estimar que si mañana tienen un ascenso laboral, quién va a cubrir su puesto si solo sabe de qué manera efectuar las funciones. Entonces, debe formar a otras personas a fin de que el cambio no sea tan brusco, aconseja Cassab.

cinco, Poco interés en capacitarse

“En nuestro contexto sucede que los líderes aceptan ese puesto pues es su turno (…). Las habilidades de líder se pueden adquirir con el tiempo y experiencia, por tanto, es preciso capacitarse para conocer diferentes herramientas de liderazgo”, afirma Durán.

Los especialistas sugieren que se adopte un rol de “líder situacional”; o sea, en dependencia de la situación y de de qué manera es el perfil de las personas, se puede ser un líder autocrático, por servirnos de un ejemplo, cuando los trabajadores están todo el día en las redes sociales, o bien ser un líder participativo, dejar que opinen y den a conocer propuestas al instante de planear un nuevo proyecto.

Los especialistas aconsejan que al tener un jefe déspota se puede aplicar la comunicación asertiva: “decir lo que pienso, siento y deseo mas sin dañar a los demás”. “Al expresar lo que queremos, se pueden lograr buenos resultados”, delimita Cassab.

Por su lado, Durán estima que los empleados no afirman lo que piensan sobre su jefe pues estiman que se les puede sancionar o bien puede perder el puesto por ser francos. “Es preciso que las compañías incluyan canales de comunicación para conseguir que se expresen de forma anónima: a través de e-mails, encuestas y buzón de sugerencias”, explica el especialista.

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